Coches eléctricos, las empresas apuestan por incentivar el uso del transporte ecológico privado

Imagen Coches eléctricos, las empresas apuestan por incentivar el uso del transporte ecológico privado

Cada vez son más las empresas, especialmente las más grandes, que motivan a sus empleados para que acudan a trabajar utilizando el transporte público en lugar de hacerlo en sus coches privados, una forma de minimizar las emisiones de gases perniciosos a la atmósfera. Para ello promueven incentivos económicos como bonos para trenes de cercanías o autobús. Pero algunas empresas han dado un paso más y, apostando por el uso de las energías renovables, proponen iniciativas tan interesantes como por ejemplo, ofrecer a los trabajadores que opten por el coche eléctrico, un incentivo económico para que puedan cargar sus vehículos, sin tener que pagar nada de su bolsillo.

Y es que, aunque todos los estudios que llegan al consumidor a cerca de los vehículos eléctricos confirman que el gasto económico por kilómetro, en comparación con los vehículos de gasolina y gasóleo, es bastante más ajustado, todavía hay muchas dudas a la hora de elegir un modelo eléctrico. El precio, de momento bastante más alto en estos, no es el mayor problema pues los diferentes estados cuentan con subvenciones y ayudas. La autonomía del vehículo es otro de las pegas a la hora de decantarse por los motores eléctricos y es que, aunque la mayoría de las ciudades y poblaciones importantes están instalando puntos de recarga en lugares estratégicos todavía no hay suficientes bases de recarga como para poder salir de viaje sin antes haber programado las paradas imprescindibles para no quedarse tirado en una carretera en medio de la nada.

Hoy estos vehículos pueden realizar entre 200 y 250 kilómetros con la carga de su batería, siempre dependiendo del tipo de coche y de la potencia de la batería, y para recargar esta última se requerirán entre 6 y 8 horas con una conexión tradicional (entre 3,7 y 7,2 kW aproximadamente) o alrededor de 30 minutos con una rápida (50 kW). Estos datos llevan a pensar que tal vez, la iniciativa de esas empresas pioneras que proponen el uso del coche eléctrico no están mal encaminadas. ¿Por qué? Sencillo. El trabajador acudirá a su puesto de trabajo en su propio vehículo eléctrico, una comodidad que le permitirá dejar o recoger a los niños en el colegio antes o después del trabajo (si los horarios son compatibles), ir de compras cuando acabe su jornada laboral, llevar a algún compañero de trabajo..., en definitiva, disfrutará de una libertad que no estaría a su alcance con el uso del transporte público. Otra ventaja es que llegará al trabajo y podrá estacionar en una plaza de aparcamiento, destinada a los vehículos eléctricos, de forma gratuita. Solo necesitará conectar el coche a la estación de carga y, 6-8 horas después, justo cuando termine su jornada de trabajo, tendrá su batería totalmente cargada despreocupándose durante los próximos 200 kilómetros.

Si hace esto todos los días laborales, el trabajador sin duda lo notará en su economía. Las empresas que proponen esta alternativa estiman que la ayuda sería de algo más de 200 € al mes, una cantidad para nada despreciable y que, seguro, dará que pensar a los trabajadores de estas corporaciones que estén en trámites de adquirir un nuevo vehículo.

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